Únicamente para escritores y escritoras, aficionados al poder de las letras, con el que cambiar el mundo y volverlo mejor, o un infierno detestable.
Nunca os ha pasado, tardes enteras, escribiendo, creando, imaginando, pensando, soñando en cierto modo, algo incontrolable. Miles de palabras, a las que conjugáis un orden perfecto, aun contando con las infinitas posibilidades de colocación de cada verbo, de cada sujeto, de cada letra, en cada palabra.
Nada parece bueno, escribís y seguís pero nada os convence. Sentís ira, desamor, felicidad en ocasiones, desagrado, necesidad amplia de venganza. Vergüenza soledad, ambición .. Egoísmo o por el contrario, necesidad de entregaros y no precisamente a buenas.
Pasan hojas, pasan diminutas gotas de tinta. Pasan códigos digitales, espacios, silencios, puntos finales. Crean sin control, sin objetivo conocido, con avaricia, cuidando todas y cada una de vuestras palabras, pero queréis mas, necesitáis más, ansiáis algo mejor.
Ya os acompañan, ejércitos de palabras, pero no podéis encontrarles función, razón,significado.
A cualquier persona, podría parecerle increíble todo lo que has creado, el modo en el que lo has expresado, el tiempo, que tan bien has invertido; Pero tú, como soñador ambicioso, no puedes permitirte conformarte con tan poco.
Das vueltas y vueltas. Enciendes la radio, pocas veces el televisor. Te asomas a la ventana,o tomas un cafe, bien caliente.
Te mueres por dentro, sigues reprimiendo todos los sentimientos, que luchan en tus sesos y bombean tu corazón, con todo afán de liberarse y expandirse.
Cierras toda ventana. Guardas contenidos. Sueltas tu bolígrafo, o paras la mente, durante una milésima de segundo.
Consideras bloqueo, lo que te ocurre, emocional, incluso podrías llegar a sentir que te has fallado a ti mismo. Podrías considerar que has perdido ese don, de saber manejar letras con tal sensual delicadeza,que las acaricia y coloca en su situación exacta, aunque estas,puedan ser, duras como el acero, frágiles como el cristal, frías cual hielo, ardientes como el deseo, como el fuego. Puedes pensar, que lo que te falta es cultura, conocer palabras nuevas.
Rendido, tras horas intentando plasmar ese gorgogeo llameante de tu mente y tu alma, fundidos en uno solo, pero que no consiguen llegar a reproducirse; cierras los ojos, olvidas el frustrante trabajo mal echo, considerado del montón o no demasiado bueno...
Quizá al día siguiente, o igual, tras mucho más tiempo. Coges tu cuaderno, tus hojas, tu ordenador. Lees todo lo escrito, ya no parece tan malo.
Ahí, nace el deseo, de querer darlo a conocer, de publicarlo. Ahora te parece que plasma algo de ti. Quizá no lo que querías cuando lo escribiste, pero si te reconoce, en cada rincón, cada tilde, cada coma.
Relees miles de veces y descubres, que no era tan horrible como pensaste.
Y signifique lo que signifique ahora. Hable del tema que sea, te sigues viendo, como escritor,creador de belleza y algunas veces de crueldad, reflejado, en esa obra, que nació siendo desastre, tu colocaste su etiqueta, pero que ahora, lo mires por donde lo mires, de agrado fulminante, te envenena.
¿Acaso nunca te ha pasado? Esta mal etiquetar a las personas, pero peor aún, es etiquetar antes de tiempo, tus propias letras.
Esas veces que, lo "Malo" sirve incluso, para más que lo catalogado, bueno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario