Mientras se hundan tus cimientos y resquebrajen los argumentos, crecerá, más si cabe, la escoria que representas.
Pesarán sobre ti cada palabra que soltaste. Los recuerdos oscuros y frondosos, se revelarán en forma de fotografía negativa, como tu propia alma distante. Perderas de vista, toda vía de escape.
Pero no sufras, aunque sé yo bien que no lo haces; igual sigue a tu lado, aunque solo sea para introducirte el dedo en la herida, aquel que pudo decirte en su momento:
- Lo sé, yo te advierto. No caigas.
Quizá aún esté dispuesto a ayudarte, aunque, mejor no temas a esa duda.
Más la luz del día, seguirá saliendo y alegrando mis nítidas mañanas, a la vez que quemen y ardan rojas tus pupilas.
La luna me dará las buenas noches, mientras su reflejo a ti te indique, donde pasar las tuyas.
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