Cuando "nuestro" patio se hubo DESTRUIDO, me di cuenta de que exactamente lo mismo debía pasar con nosotros.
Tú tienes un nombre, yo tengo el mio y ya era hora de llamarnos por los mismos.
Tal y como debía ser, todo lo que fuera "nuestro" NO MERECÍA siquiera repartirse. Solo MATARLO.
Eran juegos estúpidos, yo queriendo hacerme la madura, aún sabiendo que no lo soy; Y tú creyéndote mayor, aún yo sabiendo que solo te lo haces.
- ¿Qué te pasa? Sé que te pasa algo.
Olvídame, si no piensas molestarte en entenderme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario