Me llamó la atención, pero no mucho más que todas las otras personas, de las cuales, hacía un mes, desconocía la existencia.
Era guapo, de lo único decente que había encontrado por el instituto hasta entonces.
Moreno, algo más (Más que algo...) alto que yo, lo cual, era lo correcto a mí parecer y veía perfecto, que así fuera.
Tenía algo...
La mezcla de colores, verdes en diferentes tonos y contados detalles marrones, la unión perfecta en esos ojos, con una expresión personal, temible, a la que me acostumbre con el tiempo, la cual me encantaba cada día más y la misma a la que en más de una ocasión, desafié durante escasos segundos, con mis ojos color avellana tostada, débiles y rendidos ante tal amenazante mirada.
Y es que, nunca había visto nada igual en otra persona y sigo sin encontrar ese aspecto en nadie. Tiempo después descubrí, que hacía lo mismo, con todos los ojos curiosos que osaban mirarle directamente.
En realidad, nunca llegue a entender, a que venía, que quería expresar con aquello, de esa manera. Unas veces, eran verdaderas amenazas que demostraban la ira, el enfado, el fuego llameante, el sentirse alerta y hacértelo saber. Otras simplemente, complicidad, o un tonto juego de "A que no aguantas más que yo" Bueno... Sea como fuere, siempre le decía que esos ojos eran míos, que incluso se los quitaría algún día con una cuchara, mientras imitaba el sonido que podría producir aquella macabra y desequilibrada idea, bromeando. Aunque, de verdad deseaba unos ojos como aquellos, no para tenerlos en un bote, por supuesto, pero si para verlos siempre que quisiera, con el paso del tiempo.
Su boca era... No tenia descripción sus dientes, perfectos, sus labios, más de lo mismo y su sonrisa... O al menos, eso es lo que vi yo...
Tenía el pelo largo, lo que yo considero largo en un chico, que no es precisamente una melena, como muchos estaréis imaginando. Nunca me habían llamado la atención los chicos con el pelo que no fuera corto y con los limites bien marcados, pero lo cierto, es, que después de conocerle, empezó a atraerme la idea de ese tipo de pelo, peinado y diferente a lo que siempre me había gustado. Ademas, llevaba su toque, no sé, para mi, era único.
Cambió y no penséis que a peor... Todo lo contrario. Yo también cambie, el mundo cambio, la situación cambio, el tiempo siguió y la vida hizo de las suyas.
Nunca se olvida, dicen y es cierto. Y yo, tampoco tenía pensado hacerlo...
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